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VISITA A ESTACIÓN CRUZ DEL EJE 

(F. C. BELGRANO)

PROVINCIA DE CÓRDOBA - Agosto de 2002

 

Cuando se habla de la muerte, hay una respuesta casi automática ("A todos nos va a tocar"), palabras que no por ser harto repetidas dejan de tener vigencia. Debemos tener en cuenta la grandeza de Dios que en ese momento supremo del pasaje a la eternidad nos iguala a todos. Porque en cajón de cedro o en cajón de manzana, que nos vamos, nos vamos.

Hechos estos fúnebres comentarios a modo de introducción paso al no menos funesto relato de mi visita, el día 4 de agosto de 2002 a la ciudad de Cruz del Eje -Provincia de Córdoba- más precisamente a la Estación Cruz del Eje del ramal A1 del Ex-Ferrocarril Belgrano.

Demás está mencionar que la actividad ferroviaria en esta ciudad fue importante y se encuentra reducida a la mínima expresión en la actualidad, transformándose casi en una ex-ciudad ferroviaria como tantas otras ciudades del país. Y digo -Ex-, porque de trenes, tiene mucho de chatarra.

La estación en sí consta de un tinglado a dos aguas de 100 metros x 20 metros. Dicha estructura alberga tres vías con sus respectivos paragolpes de quebracho y riel al final de las mismas. La vía del extremo derecho posee una fosa.

Vista de la Estación Cruz del Eje (Ex Ferrocarril Belgrano)

Al fondo se observan las instalaciones descriptas.

Locomotoras visualizadas en Cruz del Eje. La vaporera que se observa es la Henschel 1929 que se describe en el final de este informe. (Ex Ferrocarril Belgrano)

Lindando con la fosa, se encuentra el depósito de locomotoras anunciado a través de un gran cartel. Este depósito cuenta también con tres vías.

Volviendo al viejo tinglado, sobre el final del andén, el mismo cubre un pintoresco edificio de chapa y madera, que posee distintas dependencias señalizadas con  letreros que identifican: Oficina de Auxiliares, Boleterías, Sala de Espera, Primera y Camas.

Más allá, recorta su silueta la mampostería transformada en otro edificio a dos aguas con el alero hacia el andén ubicado sobre la vía que se pierde al norte y a continuación dependencias que albergan el Taller de Vía y Obras. Esto sería muy someramente la parte edilicia de la estación, por supuesto como lamentablemente debemos acostumbrarnos, todo sucio y abandonado.

La actividad ferroviaria se limita a un tren que baja desde el Norte cargado de azúcar y se dirige a Pie de Palo (Provincia de San Juan) pasando previamente por el sur de la Provincia de La Rioja.

En cuanto al material rodante, hay unos veinte vagones. Algunos se encuentran en estado aceptable; muchos de sus similares son empleados por el concesionario Belgrano Cargas y otros con muy poca inversión, podrían volver a rodar sin inconvenientes.

Sería bueno ir reparando material rodante a la espera de tiempos mejores con la posibilidad de recuperar usuarios; hay que ver si hay voluntad.

Se pudieron observar dos coches de pasajeros de 1° clase, uno Aerfer y el otro Materfer (similares a estos siguen brindando sus servicios en el concesionario Belgrano Sur -Metropolitano-), sólo que estos sufrieron devastadores incendios. También hay un Furgón Materfer convertido en vivienda, ocupado por una familia poco amigable con los aficionados, a quienes suelen largarnos un perro que huele nuestro gusto por los trenes, así es que lo mejor fue poner distancia.

Existen en el lugar muchos coches remolcados Ganz totalmente incendiados, además de una dupla completa pintada con los colores del efímero Ferrocarril Córdoba Central (Tren de las Sierras) que tiene dañado por el fuego ¡Oh, casualidad! su coche remolque con cabina.

Otra de las "perlitas" visualizadas, son tres Coches Motores Ganz de Alta Montaña, los que hasta hace poco tiempo lucían en muy buen estado, y al decir de los vecinos llegaron allí por propios medios y recién repintados; pero lamentablemente fueron presa  de las llamas, por supuesto cuesta creer que el hecho haya sido casual y todavía conservan casi intactas sus plantas motrices. Estas formaciones llegaron a Cruz del Eje provenientes de Mendoza y realmente es una pena no volver a verlos correr.

Pero quizás, lo peor de todo lo visto aquí, lo constituye la sección de vapor compuesta por las vaporeras o lo poco que queda de ellas. En un sector apartado se puede observar que hubo intención de organizar un museo.

Aunque terminó como baño público, basural y albergue transitorio, se puede ver lo que quedó de un fabuloso barrenieves a vapor. 

Además de lo ya mencionado, también se encuentra allí la que fuera la locomotora de vapor de trocha angosta del Tren Presidencial; la misma se destaca por su imponente y armónica silueta. Esta máquina transportó a Hipólito Yrigoyen y a Eva Perón, y tiene acoplado un coche remolque Ganz de tres ejes totalmente quemado.

Describir el estado de las otras vaporeras, resultaría redundante; por supuesto ninguna de las unidades ostentaba placa identificatoria, ni números, ni nada que se le parezca, aunque pude saber que algunas pertenecieron al Ferrocarril Santa Fe.

Hacia el norte del predio estaba ella, con su silueta gracil, elegante, esbelta, destacándose en el paisaje. Y era lo que mis ojos realmente querían hallar: una Henschel 1929 clase H, del Ex Ferrocarril Provincial de Buenos Aires.

Locomotora Henschel 1929 clase H, en el Ferrocarril Provincial de Buenos Aires, antes de ser remitida a Cruz del Eje, para su preservación.

La Henschel 1929 clase H en Cruz del Eje, ya con las modificaciones que se describen a continuación.

Como siempre ocurre en estos casos, cuando se dejó el primer amor a los veinte años y durante más de 25 años no lo volvimos a ver, me la imaginaba siempre igual de bella; pero la realidad pega feo y mi desilusión fue total. A la pobre la habían disfrazado, parecía maquillada para el cabaret. Le surcaron los bordes de la casilla con filetes que nunca tuvo; en el Tender, le pintaron una banda con los colores argentinos y la leyenda "Ferrocarriles Argentinos" en forma desproporcionadamente grande. Este "Carnaval" no la salvó de la desidia ni del abandono, tan característico de estas tierras.

Por supuesto, la acaricié y le agradecí todo el servicio que prestó tan noblemente. Cerré mis ojos y la ví en la vieja Estación Monte Chingolo, o en la Estación San Francisco Solano (Km. 46), o en Avellaneda o en La Plata, bañando de vapor a quién se atrevía a acercarse, haciendo sonar el ronco silbato anunciando su partida y hasta le mojé los estribos con un par de lágrimas: pequeño homenaje para tanto servicio.

En síntesis, todo lo visto fue muy lamentable.

Porque la muerte es inevitable; pero una cosa es morir porque el destino lo indica y otra es morir así, de esa manera, provocada por el abandono, la falta de respeto a ese material no sólo entrañable sino que tantos servicios brindó.

 

FUENTES

• Impresiones propias.

• Fotos obtenidas de la página Web "EL FERROCARRIL EN INTERNET"

   y de la Revista TODO TRENES, N° 16 (Febrero de 2002) (Fotos: Colección Marcelo Arcas) 

 

Guillermo Páscolo © 2002

- Ferroamigos del Sur -

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